No es de extrañar que ahora, una vez acabados los examenes de selectividad, las autoescuelas de toda España, reciban chorros y chorros de post-adolescentes ansiosos de degustar los placeres que ofrece la conducción.
Poseer el carnéde conducir es un requisito básico. Sin él, cualquier titulación (oficial, oficiosa, servible o inservible) queda desmerecidad sin el preciado permiso. Nadie se arriesga a contratar a alguien que, llegado el momento, acusa esta deficiencia social.
La utilidad y necesidad de ser conductor es equivalente al bodrio de pruebas inecesarias y perjudiciales para la salud que debes completar para "ser apto" y poder circular con tu vehículo por las vías públicas.
A ojo de buen cubero, el 80% de las posibles preguntas que las autoescuelas te hacen estudiar para presentarte al bochornoso examen teórico de la prueba, son más que inútiles: son perjudiciales.
¿Por qué liar las cosas cuando están suficientemente claras? ¿Qúé motivos ocultos persiguenlos rufianes que elaboran los cuestionarios? ¿Acaso sabré conducir mejor si sé que un camión de más de 3.500 kilos no puede circular nunca en una vía de tres carriles por el situado más a su izquierda? ¿Dominaré mejor mi potente auto si conozco las velocidades máximas y mínimas impuestas a vehículos mixtos agrarios con remolque enganchado?
Pienso, sinceramente, que nos estafan. Yo no soy uno de esos dieciochoañeros que pretenden, recién estrenada la mayoría de edad, conseguir el permiso. Lo fuí en su momento. Pero tanto antes, como ahora, la opinión que me merece este sistema, es la misma. Ahora, con la perspectiva que me posibilita el estar prácticamente licenciado (y con trabajo precario, claro), después de varios años de estudios ininterrumpidos (febrero-junio-septiembre-febrero-junio-septiembre-febrero-junio...) y después de haber comprendido qué es la docencia y qué fines persigue, estoy en condiciones de decir bien alto y bien claro que el sistema para obtener el carné de conducir es una PATRAÑA.
¡Qué no nos engañen más! Que aboguen por la responsabilidad individual. Que se centren en los aspectos fundamentales de la condiccion. Que abandonen la táctica del "te pillé". Que mantengan la alerta allí donde sea necesaria. Y que por favór, cambien el método, porque no puede ser peor.

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